En primer lugar, el instructor necesita de un gran caudal de energía para dirigir y organizar la gran actividad física de los niños.

El Aikido es un sistema  de reflexión en lo fundamental y propone un discurso importante para los adultos. Por esto, el utilizarlo como una actividad lúdica, de entretenimiento y espectáculo para los niños  empobrece la práctica y puede resultar una pérdida de tiempo. Es triste comprobar que así es como lo ven algunos mayores.

Los niños son agradecidos por su buena disposición y producen ciertas alegrías, pues su gran capacidad de respuesta para copiar, interpretar y hacer acrobacias les hace unos personajes fantásticos.

Pero las tesis teóricas y los ejercicios prácticos del Aikido lo convierten en un sistema muy evolucionado y complejo, de difícil comprensión para los menores. Por lo que el educando debe mostrarse un tanto ingenuo y creativo olvidando a veces el verdadero espíritu de las técnicas y de la práctica.

De mi experiencia de más de veinte años dedicado a los niños lo único que he conseguido es reconocimiento de mis alumnos y el agradecimiento nostálgico de aquellos tiempos de juventud, pero apenas alguno de ellos ha continuado con la práctica. Aunque, eso sí, me ha dado la gran satisfacción de haber conseguido que mis hijos Roberto y David, partiendo de la misma época y de los mismos grupos de alumnos, hayan llegado a lo “inteligente” del sistema.

Esta es mi opinión sobre el Aikido y los niños. Sí a la práctica infantil, pero siempre que el responsable no se lleve a engaño y sepa muy bien qué puede esperar de ellos. Se trata de un esfuerzo ímprobo e ingrato que exige mucha energía e ilusión, y que proporcionará el bagaje necesario si se quiere llegar a ser un buen docente para adultos.

Con los niños, por sus características, habrá de primar el aspecto lúdico, sabiendo que un exiguo uno por mil continuará con la práctica. Hay que tener en cuenta que para ellos el Aikido es una actividad extraescolar como tantas otras donde la iniciativa en apuntarles suele corresponder a los padres.

Con los adolescentes, por su parte, se impondrá el aspecto deportivo, considerando que a estas edades la principal motivación es la socialización con sus iguales, y teniendo en cuenta la extrañeza que para ellos supone el carácter no competitivo del Aikido, a diferencia de los deportes a los que están habituados, e incluso de las artes marciales más conocidas en España (Judo, Karate, Taekwondo) que en aras de una mayor difusión han privilegiado la competición a costa de lo específico del Budo.

Con los jóvenes, en torno a los 16 años, ya es posible suministrar más información técnica y se puede ir iniciando la progresión por kyus, aunque sólo una minoría seguirá con la práctica.

En cambio con los adultos, a partir de los treinta años -ya con mayor capacidad crítica y de motivación intrínseca, en muchos casos con una experiencia previa en otras artes marciales-,  es cuando el sistema del Aikido se puede revelar y aprehender en toda su amplitud y complejidad. La mayoría de los alumnos, en torno a un 70%, seguirá.

dojo coreyma
En el Dojo Coyrema, 1970, dónde impartí una clase infantil los domingos por la mañana por espacio de 7 años.

 

aikido infantil
Como docente en el Colegio Salesianos, de Estrecho 1975, dónde tuvo una gran acogida por parte de los niños y adolescentes.

 

aikido infantil
Impartiendo la clase.

aikido colegio arias navarro
Como responsable de la actividad extra escolar Aikido, en el colegio Arias Navarro (Ciudad de los Periodistas) en 1976, acompañado por el director del centro y otras actividades.

aikido colegios
Gran aceptación en el Centro Marianista Almoros, por la actividad de Aikido. Año 1978.

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Incorporación de mis hijos Roberto y David a la práctica. 1978.

aikido infantil
Demostración en Parla, ante el alcalde, con motivo de la introducción pionera de las Artes Marciales en esta ciudad, 1978.

 

aikido circo mundial
Preparando la demostración en el Pabellón del Real Madrid, con motivo del día de la Madre, 1979.

aikido circo mundial

aikido circo mundial
Demostración infantil en la Carpa del Circo Mundial, 1979.

exhibicion aikido
Exhibición de fin de temporada Tomás Sánchez, 1979.

Aikido en pabellon del Real Madrid
Demostración en el Pabellón del Real Madrid, junto a los payasos participantes, 1979.

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Demostración Pabellón del Real Madrid, junto a Torrebruno, 1979.

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